El mes pasado inauguramos Sociedad Salem, un espacio que nace dentro de Salem House con una idea tan sencilla como firme: crear comunidad. En esto somos muy claros y bastante tercos. No queremos que la tienda solo venda; queremos ser recordados, generar vínculos reales, tener clientes recurrentes que se sientan identificados con lo que hacemos y, con el tiempo, convertirnos en un referente dentro de nuestro nicho.
Desde hace mucho soñábamos con un club de lectura o algo similar, pero también queríamos hablar de otros temas que no giraran exclusivamente alrededor de los libros. Así que decidimos ampliar el concepto. Pasamos por mil nombres, Club Salem, Salem Society, Los Misterionautas, y un largo etcétera, hasta que el que realmente nos hizo clic fue Sociedad Salem. Un espacio donde podamos hablar de cultura pop, cine, música y literatura, a veces acompañados de un cóctel, otras de un cafecito, pero siempre con buena conversación.
De hecho, esa idea de comunidad también se refleja en nuestro meowsletter. Tal vez hayan notado que ahora nos dirigimos a ustedes como “Querida Sociedad”. No se asusten si lo ven: no es casualidad ni un simple saludo bonito. Para nosotros, estar suscritos también significa ser parte de esta comunidad que estamos construyendo con tanto cariño.
Comenzamos entonces con la planeación de nuestro primer evento, que coincidía perfectamente con el mes de cumpleaños de Edgar Allan Poe. Lanzamos los videos, abrimos la convocatoria y empezamos a seleccionar a los participantes. Todo marchaba bien hasta que, pocos días antes, recibimos varias cancelaciones de personas que ya habían sido confirmadas.
Decidimos invitar también a algunos vecinos del lugar donde vivimos, pensando con toda la buena intención, que quizá habría algún fan por ahí. No fue exactamente así. En lugar de eso, nos encontramos con un vecino en particular que se opuso de forma desmedida al evento, desde la más absoluta ignorancia. Alegó que no era normal celebrar el cumpleaños de “una persona extraña” y que sentía que su seguridad estaba en riesgo.
La situación fue tan absurda como inesperada. El festejado, por si había dudas, cumpliría 177 años de haber fallecido. Si Edgar Allan Poe existiera y quisiera aparecerse en un evento de Sociedad Salem, probablemente llamaría la atención… pero sería solo otro rarito más dentro de nuestra comunidad, no una amenaza para nadie. Esta persona ni siquiera se tomó el tiempo de averiguar quién era Poe; se limitó a intentar frenar una iniciativa sin leer bien la invitación, ignorando que el evento era de cupo limitado e inventando que se trataba de algo masivo. Ojalá tuviéramos una comunidad tan grande como para eso. Y si algún día sucede, definitivamente no sería en el lugar donde vivimos.
Hablando con una vecina que sí estaba interesada en asistir, nos contó que esta misma persona también se opone a cualquier actividad relacionada con Halloween. El chiste, honestamente, se cuenta solo.
Después de explicar con detalle la idea y el alcance del evento al encargado correspondiente, recibimos la aprobación. Aun así, el cupo autorizado era demasiado reducido para sostener el concepto que teníamos en mente, y no queríamos hacer perder el tiempo a nadie. Por esa razón decidimos pausar el evento.
Sí nos afectó descubrir que existen personas tan cerradas y poco dispuestas a entender propuestas distintas. Pero también nos dejó algo claro: Sociedad Salem tiene razón de existir. En un futuro cercano retomaremos estas actividades y lo comunicaremos oportunamente. Vendrán muchos más eventos; quizá el próximo en torno al Día del Libro, siempre con cupos limitados y, cuando sea posible, con modalidad virtual para quienes no puedan acompañarnos por distancia o espacio.
Porque la comunidad no se construye sin tropiezos, pero tampoco se detiene por ellos. Y nosotros seguimos creyendo, más que nunca, en crear espacios donde lo extraño, lo oscuro y lo curioso tengan un lugar seguro donde reunirse. 🖤
Con cariño,
Ari & Tony

